Nace el 8 de abril de 1913 en un ingenio azucarero en Puerto Padre, provincia de Oriente, Cuba.
Su padre fue Raúl Cabrera del Valle, alcalde de Puerto Padre y diputado. Su madre, Florinda García y Cara, se dedicó a la medicina y a la herbolaria; realizó expediciones en el Amazonas y la zona maya durante su juventud en los inicios de los 1900's.
A los 14 años, Sarah Cabrera ingresa en el "Colegio Teresiano" en el Vedado de la Habana para estudiar comercio y cursos especiales de pintura y escultura. Comenzó a relacionarse con la vida artística desde temprana edad.
Publica en diversas revistas y periódicos una serie de reportajes, cuentos y poemas como en "Cromos" de Colombia; "Nosotras" de Caracas; "Alma Tica" de Costa Rica" y "El País" de la Habana. A los 20 años trabaja casi por dos como jefa de redacción de la revista "Social" de Cuba y después sustituye al periodista y pintor, Armando Maribona, como jefe de publicidad en "Películas Cubanas S.A." (PECUSA). Asimismo, creó en La Habana, la revista CINE con gran éxito.
En 1935 publicó "Poemario". En 1939 el libro de cuentos "Manigua" y de ahí parte con la compañía de Eugenia Zuffoli a Caracas donde imparte conferencias en el Ateneo y escribe el guión cinematográfico de la película "Carambola"; continua al lado de Linares-Rivas a Ecuador.
Se separa de la citada compañía en Lima donde queda escribiendo y actuando en las principales emisoras radiales del país como Radio "Mundial", "Libertad" y "Central" con innumerables guiones, libretos y programas suyos siendo después contratada por la Sidney Ross y en programas especiales del Departamento de Coordinación Norteamericana durante la guerra.
Durante los siete años que pasó en el Perú, publicó una comedia teatral, "El hombre que vino del frente" y actuó en la primera película peruana "Una Apuesta con Satanás", colaborando con César Miró.
Pasa en 1948 por Cuba y en 1949 filma en México "La Venenosa", "La Virgen desnuda" y el papel que la dio a conocer, por su gran belleza, como actriz de grandes posibilidades: "La Vorágine" en el papel de La Madona de la obra de José Eustaquio Rivera, pese a que el papel fue desaprovechado en la adaptación cinematográfica.
Tras la muerte de Linares-Rivas en 1955, realiza papeles secundarios en algunas películas y algunos viajes al extranjero pero prefiere dedicarse a su familia, a la pintura y a su verdadera vocación: la de poetisa.
Durante su vida, convivió con ilustres personajes como la poetisa uruguaya Juana de Ibarbourou; el gran poeta de Cuba, Nicolás Guillén; el guitarrista español Andrés Segovia; el guatemalteco Carlos Girón Cerna; el barítono estadounidense Lawrence Tibbett, el artista japonés Tsuguharu Fujita, el pintor mexicano Horacio, el peruano César Miró; el embajador chileno Mariano Fernández Amunátegui, los artistas mexicanos Emilio "El Indio" Fernández, Blanca de Castejón, Rubén Rojo, María Félix, Agustín Lara, David Silva, Jorge Negrete y numerosos pintores, actores, literatos y diplomáticos.
Fallece en la ciudad de México el 13 de Marzo de 1983. Sus cenizas están depositadas en el Panteón de Las Lomas.